Visitar una reserva de animales en Sudáfrica es quizás una atracción que muchos no imaginan lo sorprendente que puede resultar.

No es solo un viaje que se puede planificar para familias, sino para cualquier tipo de pasajeros que quieran explorar algo desconocido, desde una naturaleza diferente, una flora inusual y hasta los animales más salvajes.

Existen muchas reservas naturales de animales donde avistar aves, distintos animales, una flora que quizás nunca habrás visto y todo en su hábitat natural.

Botswana, Namibia, Kenia, Zimbawe y Sudáfrica son algunos países donde poder realizar este viaje tan diferente y apasionante.

En esta entrada les hablaré de mi experiencia personal en  una reserva de Sudáfrica.

Sudáfrica ademas de ser el país de Nelson Mandela, posee ciudades muy diferentes y bellas como Ciudad del Cabo, Durban, Johannesburgo y  aquellas que se sitúan en la ruta Jardín. Allí donde se pueden avistar ballenas en Hermanus, ver diferentes avestruces en Oudtshoorn, detenerse en Gamsbaay para deleitarse con sus pinguinos o simplemente disfrutar de hermosas playas en Wilderness la más extensa de esta ruta, visitar Knysna pequeño pueblito lleno de encanto frente al mar y por último llegar a Port Elizabeth con sus bellísimas playas y que además ofrece la posibilidad de hacer una excursión a solo 75 Km para visitar la famosa reserva de elefantes Addo.

Pero solo me referiré al safari que realicé por estas tierras.

Alojamiento en las distintas tipos de reservas

Si bien existe el famosos Parque Kruger que se precia de ser el más grande y antiguo de Sudáfrica con casi dos millones de hectáres, donde se asientan diversos lodges, hoteles importantes y hasta lugares para acampar, hay también reservas privadas como la que yo me alojé. Su nombre es River Lodge Kapama

Kapama River Lodge

Itinerario a desarrollar día por día al efectuar un safari

Primer día

Era primavera y corría el mes de Septiembre. El clima era cálido durante el día y más fresco por la noche. Llegué a esta fantástica reserva alrededor de las 11.00 hs de la mañana. Grande fue mi sorpresa al ver los inmensos salones todos abiertos a la naturaleza de la estepa. Mozos con atuendos africanos nos recibieron en la entrada con variados jugos naturales. Luego nos dirigimos a nuestras habitaciones las cuales poseían inmensos ventanales donde veíamos pasar impalas, pájaros y monos.

Al mediodía ya nos esperaba un suculento almuerzo buffet con comidas de todo tipo. Luego tuvimos un tiempo de recreación y las 16.00 hs nos ofrecieron un rico té para luego comenzar nuestro primer safari. Divididos en grupos de 10 personas nos subimos a las Land Rovers totalmente descubiertas, donde los asientos estaban dispuestos en forma escalonados. En cada uno de ellos encontramos una frazada para protegernos del frío.

Nos dieron todas las indicaciones para nuestra seguridad. Debíamos permanecer sentados durante todo el recorrido. Evitar hablar en voz alta, en realidad mantener silencio, tener cuidado con el flash de las máquinas de sacar fotos y no levantar las manos en forma brusca.

El sentido de todas estas precauciones es que nos detendríamos muy cerca de los animales, y mientras que el animal solo ve el vehículo y no reconoce la gente dentro de él, cualquier movimiento extraño puede ser motivo de un ataque.

El jeep lo manejaba el conductor acompañado de otra persona llamada “señor busca huella”, que con gran conocimiento de las huellas de los animales iba indicando el camino a seguir.

Nuestro primer encuentro fue con un grupo de leonas con su cría que descansaban después de su comida. Luego nos encontramos con jirafas que con su andar elegante se agachaban para comer hojas de los árboles.

De pronto vimos como se nos acercaba una manada de elefantes con su cría. Nos explicaron que el elefante que por otra parte es uno de los 5 grandes (los Big Five), cuando está solo no ataca, pero cuando está con su cría se enfurece. Eran cerca de 30 elefantes que venían hacia nosotros, por lo que el conductor tuvo que retroceder marcha atrás para darle paso a todos estos hermosos ejemplares. Quedé extasiada al verlos pasar, fue quizás una de las cosas que más me maravilló. El elefante es único y bello. Y ya nos habíamos encontrado con uno de los 5 Grandes!

Esa tarde vimos ciervos e impalas por doquier, todo tipo de aves y ya alrededor de las 20.00 hs regresamos a nuestro lodge donde nos esperaba una gran cena.

Segundo día

Al día siguiente desayunamos a las 05.30 hs,  podría decir que era un pequeño desayuno, pero luego nos esperaban dos más.

A las 06.00 ya estábamos todos en nuestros jeeps para comenzar el safari de la mañana. Vimos el rinoceronte (nuestro segundo animal de los Big Five), un grupo de hienas, animal que me causo cierta repulsión. Seguimos avistando muchas aves desconocidas, vimos varias termitas y nos detuvimos a no mas dos metros de un grupo de cebras. Es uno de los animales mas lindos que vi, pareciera que sus rayas estuvieran pintadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De pronto en el medio de la estepa desértica, nuestro conductor descendió de la camioneta, desplegó una mesa y colocó sobre ella distintos tipos de masas e infusiones. Y en el medio de la nada en esta selva esteparia y con un silencio que abrumaba, ingerimos nuestro segundo desayuno.

Luego de dar otras vueltas, cerca de las 09.00 hs regresamos para tomar nuestro tercer y gran desayuno. Esos desayunos que uno no puede olvidar por la gran variedad de comidas calientes, frías, dulces y saladas.

Luego tuvimos nuestro tiempo de recreación hasta el mediodía donde nos volveríamos a reunir todos para el almuerzo.

El Lodge cuenta con distintos bares, una piscina, gimnasio, salas de todo tipo de masajes, y también una tienda de recuerdos. Tiene un sistema de “Todo Incluído”. Por lo tanto las horas se nos pasaban rápidamente.

Alrededor de las 16.00 hs, nuevamente nos encontramos para deleitarnos con un rico té y luego iniciar otro safari.

Nos cruzamos nuevamente con jirafas, luego arribamos a un sitio habitado por los Ñu (una variedad de antílope de color gris, con grande cuernos y barba).  De pronto una manada de impalas cruzaron nuestro camino con una velocidad pocas veces visto.  Hasta ese momento solo habíamos visto dos de los Big Five. Volvimos a ver elefantes, esta vez eran solo tres. Cuando el elefante camina, su pisada es tan grande que destruye todo por donde camina. Y de pronto nos encontramos con el león!!! Nuestro jeep se detuvo a pocos metros, y el rugido nos estremeció, pero fue algo que jamás pensé vivir… Será el rey de la selva o lo es el elefante?

abc.com.py

Luego de ésta última experiencia y ya con bastante frío tomamos nuestras mantas y bien tapados regresamos al lodge en la inmensidad de la noche y con un silencio sobrecogedor.

Los animales se trasladan muy temprano a la mañana o al atardecer, motivo por el cual los safaris se hacen en esos horarios.

Luego de la cena en una especie de cabaña al aire libre y con nuestro conductor sentado en la cabecera de nuestra mesa disfrutamos de nuevas explicaciones, a la vez que nos deleitamos viendo algunos bailes típicos. Finalizado el evento nos dirigimos a nuestras habitaciones a descansar.

Tercer día

Por la mañana nuevamente tomamos nuestro desayuno bien temprano, y  emprendimos nuestra nueva aventura a las 06.00 hs de la mañana. Todos los integrantes de nuestro coche muy excitados por ver los otros dos Big Five que nos faltaban. El conductor iba muy despacio, y el “señor busca huella” miraba el suelo como si conociera cada pisada. De pronto hizo una seña para que detuviera el jeep. Se bajo y nos mostró la huella de una impala que había sido arrastrada. Nos dijo que seguramente el leopardo lo había hecho y estaba por algún sitio cercano. Se bajó junto con el conductor y caminaron en busca del leopardo. Aparentemente habían descubierto su escondite, pero no pudimos verlo. Seguimos nuestro recorrido y de pronto apareció ante nuestros ojos un conjunto de búfalos.

Habíamos visto nuestro cuarto Big Five !!

Continuamos nuestro trayecto viendo nuevas jirafas, cebras, monos, diferentes pájaros, hasta que de pronto nos encontramos con el hipopótamo. Ya conformes con este safari, y luego de desayunar en la estepa, volvimos al lodge para tomar nuestro gran desayuno.

A la tarde luego del te, comenzamos nuestro quinto y último safari. Íbamos en busca del leopardo, era el último de los Big Five que nos faltaba ver. Llegamos a un reducto donde curiosamente convivían cebras, junto con rinocerontes, volvimos a ver las graciosas jirafas y ya anocheciendo regresamos al mismo lugar donde el “señor busca huella” creyó que estaría el leopardo. Y de pronto a los lejos pudimos divisarlo. Era nuestro leopardo, quizás el felino más bello que se pueda encontrar. Callados y muy despacio, nuestro conductor nos fue acercando a él, nos detuvimos y observamos por largos 8 minutos a la criatura más hermosa de la selva.

                  

 

 

 

 

 

 

 

 

leopardos.net

Reconfortados por haber podido avistar los 5 grandes regresamos al lodge. Nuestra aventura había finalizado. Para mi fue una grata experiencia, con la alegría de haber estado en una selva esteparia, de haber visto esos animales en su propio hábitat, comiendo, descansando, cazando…Y de haberme sentido casi una exploradora!!!

             Con mi chofer y el señor ” busca huella”